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jueves, 6 de agosto de 2009

STP - Solo tendrás piedras - Rodirgo Lira






STP Rodrigo Lira


1.Sucintamente, te percibes
Solo, tomando pílsener
Sorbiendo torpemente, probando
Sintéticos trozos plásticos.

2. Sueñas terremotos; pesadillas
Silencian temas prohibidos:
Solemnes tentaciones, persecuciones
Sensacionales, televiendo pum- punes
Succionando tetas prostituidas,
Sobajenado traseros: -prominencias-,
Sobacos, trenzas, púbises
Separando tristes piernas
Sorprendiendo
Triturando
Poseyendo
Suponiendo trepanaciones perversas
Sádicas torturas, profanaciones;
Siendo tratado profesionalmente;
Shocks terapéuticos
-profilácticos-

3. Sigues. Traveseando penetras
Sucios termiteros pútridos
-siniestra, tremenda
podredumbre-

4. Sigues, tropezando, pasas
Serpenteando, trepando por
solemnes torres protuberantes:
señuelos; trampas profundas;
sentinas, terribles prisiones:
Signos; tópicos; portales.

5. Sienten tonterías, pronunciamientos,
Sirenas tarareando pitidos,
Sonidos tableteantes.
Porquerías.
Son traficadas por
Sórdidos travestis pervertidos
Soplando trompetas. Perforadoras
Sonoramente traquean: progreso...
...silenciando tímpanos prematuramente.

6. Surgen temores paranoias:
¡sorteas tantos peligros...!
sospechas: tiemblas,
palideces...
suspiras, temes...,

III

¡Prosigue!
1. Sigue, tiritando, pero
sin terrores paralizantes:
sigue transitando, previendo
sabiamente, trotando. Procura
soportar todo pacientemente
-serpiente, toro, paloma-;
sintiendo, transpirando,
siendo tú, simplemente;
saltando, tranqueando, pensándola.
Sobreponiéndote, tropezando,
prosiguiendo:
sigue tratando porfiadamente

2. -sin tozudeces pelotudas-

III



¿Serás tal vez perdonado?



IV
Sencillamente
te propongo
-Simplemente, te prometo-
solamente tres palabras:
sólo tendrás piedras
-sombría, terrible parábola-.

V
1. ¿Sueñas turbinas, productos?
¿solazarás trabajo –“pega”?
¿Sacarás tu platita
-salario: tiempo, préstamos....
-sueldos taxis parafina
-sémola, tallarines,
porridge...-
sandías, tomates, peras;
sanwichs, tecito, posta....?
¡SOLO TENDRAS PIEDRAS!

VI

1. Sólo tendrás piedras
Simientes
Temblorosamente
Pétreas.

2. ¿Sabrás tomar
separar
trozar
pulimentar
simples, terrestres piedras
solitarias tiradas por
serranías, tundras, playas...?

2. Sabias telúricas piedrecillas
Sucias, trizadas, punzantes,
Separadas también, pero
Serenas. Trinando, pronunciando,
Silenciosamente temas prístinos.

3. Son tranquilas; permanecen
Sencillas, terráqueas, profundas,
Sobreviviendo tan
Perseverantemente...


VII

1. Sólo tienes palabras,
sólo tres
palabras
(sólo/ tendrás/ piedras).

2. Sólo tienes pa- la-bras
Solamente tenés
Palabra

(sofía – telos - paideia).

3. ¿Serás tal vez perdonado?
4. ¿Superarás todo? ¿Puedes
saber todo? ¡Por
Supuesto!: Todo: primero.
Segundo. Tercero. Pronto
Sinceramente, te prometo:-
Surgirás triunfante,
Prometeico...,
Sonriente, trémulo,
Pacífico.

4. Simplemente te propónlo.
Suave, trinitariamente pergueñando
Eses, tes y pes

Ad infinitum,

ST o P/



Rodrigo Lira Santiago, 26 de diciembre de 1949 - 26 de diciembre 1981. Poeta chileno. . Abunda en sus textos el uso de la ironía, la experimentación con el lenguaje , la intertextualidad , la crítica, y un humor particularmente negro, del que todos son víctimas, incluso él mismo.



lunes, 1 de junio de 2009

COSAS DE LOS PAJAROS, la golondrina


Ningún pájaro defiende más ferozmente su espacio que la golondrina y ningún otro dispone de una organización social tan perfecta. Desde el instante que un intruso atraviesa el límite del perímetro sagrado, ya sea un rapaz o un saqueador de huevos empollados, se encuentra de inmediato hostigado por patrullas misteriosamente advertidas. Incluso un gavilán aguerrido no puede resistir los torbellinos de relámpagos azules imposibles de capturar, los picos finos pero precisos como estiletes que se ensañan en el centro del ojo. Aturdido y casi siempre semiciego, el invasor no tiene otro recurso que la fuga desesperada, pero si para su desgracia elige refugiarse en una grieta, en un hoyo de árbol o de roca, las golondrinas asistidas por nuevos refuerzos taponearán la entrada con ese cemento del que tienen el secreto y que se endurece como piedra una vez que se seca. Solo entonces abandonan al enemigo emparedado vivo, y lanzando sus trinos puros y jubilosos, cantan a la paz recuperada...

De "El pájaro de los muertos" André-Marcel Adamex

viernes, 27 de marzo de 2009

Vladimir Korolenko (Rusia, 1853-1921)



E
scritor ruso nacido en Jitomir (ahora en Ucrania). Estudió en la Universidad de San Petersburgo y en la Escuela de Agricultura de Moscú. Entre 1879 y 1885 fue deportado a Siberia por exigir reformas sociales para Rusia. En 1895 trabajó como editor en una revista, para la cual escribió gran cantidad de artículos en los que denunciaba las injusticias que se cometían en su país. Es más conocido, sin embargo, por sus historias sobre la vida de los campesinos rusos, como puede ser El sueño de Makar (1885). Entre sus trabajos se cuentan, asimismo, la novela El músico ciego (1886), el volumen de relatos cortos Cuentos siberianos


LA LUZ

Hace tiempo, en una oscura noche de otoño, tuve que hacer una travesía en barca por un lúgubre río siberiano. De pronto brilló una luz ante nosotros, en un arco que la corriente describía entre dos montañas.
Brilló claramente, con fuerte resplandor, a muy poca distancia.
- ¡Menos mal! - exclame alborozado - . Ya está cerca el albergue.
El barquero dejo dejó de remar, miró hacia la luz por encima de su hombro y volvió a empuñar apáticamente los remos.
- Está lejos - dijo.
No le creí: la llama parecía mostrársenos muy cerca, entre las sombras de la noche. Pero mi acompañante llevaba razón. En efecto, estaba lejos.
Insinuarse, vencer las tinieblas, brillar, prometer y seducir con el señuelo de una aparente proximidad son cosas propias de la luz en medio de la noche. Parece que unos cuantos golpes de remo bastarán para llegar a ella. ¡Pero está lejos!
Navegamos un largo rato por el río, negro como boca de lobo. A nuestro paso emergían montes y peñas que avanzaban hacia nosotros para después pasar de largo y quedarse atrás, perdiéndose en la ínfima lejanía. La luz en cambio, permanecía encendida refractándose entre las sombras y llamándonos con gran poder de seducción. Siempre cerca y siempre lejos...
Recuerdo a menudo aquel oscuro río, sombreado por las rocosas laderas, y aquella luz vivaz. Muchas luces, antes y después, me fascinaron - y no sólo a mi - con su aparente proximidad. Mas la vida continúa fluyendo por el mismo cauce, de lúgubres orillas, y las luces están lejos aún. Habrá que seguir remando.
Pero sin embargo... ¡Sin embargo, nos espera la luz!...

Palabras alegóricas. Llevan por título LA LUZ y fueron escritas por Korolenko en 1900


domingo, 21 de diciembre de 2008

La luna, las flores, la muerte...





























SERMÓN DE LOS
HOMBRECITOS MAGENTA

Para D.T.
el burro y la muerte
se desnuda

No te olvides del lector, Po
Po
Poe
ta: el lector de poesía
es el más exigente inteligentísimo
culto preparadísimo!

La poesía no es para cualquiera y no
cualquiera escribe al óleo con el pincel
de Francis Bacon. Reconoce el límite de tus
posibilidades. Limítate a la acuarela,
en tus comienzos. Abocetea, con
delicadeza. Filtra, tamiza,
depura. Explora tu veta
sin brocear tu mina.

.............................. El sonido está en
la letra. La voz, escritor, se te da por
añadidura.

.............................. No recortes. Nada de volteretas
de Volotinero, ríen de pirotecnia.
La torta de letras no precisa crema

No pulses tu lira por monedas de oro o
bronce (Proverbio Japonés)

Habrás de tomar en cuenta
lo de siempre: la luna las flores la muerte
la tristeza. La doble circulación,
el inasible equilibrio entre vómito
y estilo, las mujeres de palabra (La diosa),
las musas las figuras los recursos: lo
de siempre, en odres otros. Medita
tus versos siete veces, y tu verbo
cuarenta veces siete. Suma dos
más dos: descuenta
el IVA!


Rodrigo Lira

domingo, 2 de noviembre de 2008

heroínas del Pacífico


¿Existe acaso una heroína del Pacífico, tendrán ellas los mismos poderes con que Elena de Troya, Beatriz e Isolda, mujeres inmortalizadas por la poesía, fascinaron al mundo? ¿Y si la seducción de una mujer dependiera de la corriente de Humboldt, cuales serían sus artificios?
Sería bueno asomarse a ese mar Pacífico, en que la vida recobra una energía devastadora y ambigua, y consultar en él como en un mágico espejo la forma de esta Eva de los mares.

MURASAKI x MURASAKI

Hace mil años, en la corte de Kyoto, en el Japón, donde los hombres, sin verlas, se enamoraban de las mujeres por la excelencia de su caligrafía, una dama de la emperatriz llamada Murasaki Shikibu, en su diario intimo se describe a si misma:
“De que soy muy vanidosa, reservada, intratable y quiero siempre mantener a la gente a cierta distancia. De que estoy siempre metida en el estudio de las viejas historias. De que soy afectada y vivo todo el tiempo en mi propio mundo poético y apenas me doy cuenta de la existencia de los demás, como no sea, de vez en cuando, para hacer comentarios malévolos y despectivos. Tal es la opinión que tienen de mi la mayoría de los que no me conocen y, que por tanto, están dispuestos a odiarme. Pero cuando llegan a conocerme, descubre con enorme sorpresa que soy amable y benévola, una persona, en realidad, totalmente distinta del monstruo que se habían imaginado, como así en verdad muchos lo confesaron después. Sin embargo, yo sé que se me acusó en la corte de ser pedante. Rígida y aviesa. No es que me importe mucho, pues estoy acostumbrada a ello y veo que se debe a cosas propias de mi naturaleza, y que no me es posible cambiar.

Encuentro con el amor
En un basto libro, Genji Monogatari (“la historia de Genji”), Murasaki Shikibu recoge el final de la dinastía Hei, justo antes que en el Japón se instaurara el feudalismo. El esplendor de ese periodo se encerraba en la corte. Sus luchas políticas, sus fiestas, su galantería. El héroe de la novela vive en los extramuros, en las ermitas de los montes, junto a las cascadas, mimado por el mundo. Un día sube a un templo de la montaña del norte y un viejo ermitaño le habla de un primer ministro que, retirado a la soledad, vive allí con su hija.
Al día siguiente Genji se encuentra con ella, Murasaki, que así también se llamaba la protagonista del libro.
“Sus rasgos eran muy exquisitos; pero sobre todo el modo en que crecía su pelo, como en masas de nubes sobre sus sienes, pero apartadas de su frente al manera infantil, lo que lo sobrecogió como algo maravillosamente hermoso.”
Más tarde Genji la adopta y la lleva a vivir a su casa, causando el escándalo de todos.
“A él le parecía, ahora que podía estudiarla a su gusto, que ella era aún más adorable de lo que él había concebido, y pronto trabaron una afectuosa conversación. El mandó a buscar unas imágenes y unos juguetes entretenidos para mostrárselos a ella y se dedicó a divertirla de todas las maneras que podía.”

Juegos de amor
Durante dos o tres días Genji no fue a palacio, sino que pasó todo su tiempo distrayéndola. Finalmente le dibujó toda clase de imágenes para que ella las guardara en su cuaderno, mostrándoselas una por una , a medida que él las hacia. Ella pensó que era el juego de figuras más hermoso que jamás había visto. Luego él le escribió parte del poema Musashi-no. Ella quedó encantada por el modo en que estaba escrito en atrevidos trazos de tinta sobre un fondo teñido de púrpura. En letra más chica estaba el poema:

“Aunque no pueda ver la raíz-padre,
amo con todo tiernamente el retoño;
La planta del rocío que crece en el páramo Musashi”

“Ven –dijo Genji, mientras ella lo admiraba- escribe tú también algo.”
“Aún no puedo escribir bien –contesto ella, mirándolo a la cara con un embrujamiento tan del todo inocente que Genji tuvo que reírse.”
“Aun cuando no puedas escribir muy bien, no voy a dejar que te salgas con la tuya. Deja que te dé una lección.”
“Con muchas tímidas miradas dirigidas a él comenzó ella a escribir”
“Luego construyeron casas para las muñecas y jugaron tanto tiempo juntos este juego que Genji olvidó durante un rato la gran angustia que en aquel momento hacia presa de su mente.”
“Cuando regresaba él de cualquier parte era ella la primera en salir a su encuentro y entonces comenzaban los juego y las conversaciones prodigiosas, sentada ella todo el tiempo en el regazo de él sin la menor timidez ni restricción. Una compañera más encantadora no hubiera podido imaginarse. Pudiera ser que, al crecer ella, no sería siempre tan confiada.
“Si hubiera sido realmente su hija, las conversaciones no habrían permitido que él siguiera viviendo con ella en los términos de una intimidad tan completa; pero en un caso tal, él sentía que escrúpulos como estos no podían aplicarse”.
Tiempo después Genji convierte a esta mujer-niña, educada por él, en su segunda esposa. La vida del príncipe sigue agitándose en las redes del poder. Mantiene una extraña relación con las mujeres que lo amaron: no las abandona jamás del todo. Ellas son su pasado. Pero el presente o la dicha es Murasaki: la cascada del bosque secretamente en medio de la ciudad. Ella no es un refugio, sino la compañera de otro mundo más real. Y un día ese mundo se la lleva. Comprendemos entonces quien era ella: un indicio frágil de la inmensidad, cuando muere ahogada en el tifón que arrasa los palacios.
Murasaki es la espuma de ese mar.

Fayaway la Eva inocente

Entre 1841 y 1842 el poeta norteamericano Heman Melville paso dieciocho meses en un barco ballenero, del cual desertó al tocar las islas Marquesas, en donde fue acogido y dulcemente retenido en cautiverio por una tribu de caníbales.
Al comenzar este viaje de iniciación que iba a durar toda su vida, una aparición le abre las puertas del paraíso terrestre. Es Fayaway, la Eva inocente, hija del guerrero que lo ampara. Ella es quien lo acompaña durante toda su estada en el valle de Taipí. Melville la observa y la obedece. Hay algo más que curiosidad en los detalles que nos da de una rara delicadeza en la barbarie que tenían Fayaway y sus compañeras.
En el libro de Melville ella no es la imagen de un regreso a la vida primitiva, Fayaway, por su gusto en fumar y en el adorno, por su arte delicadísimo en la preparación y en la aplicación de cosméticos, abre lo puramente humano (es decir, lo “gratuito” en la naturaleza).
Pero la aventura poética de Melville, que primero fue búsqueda y luego huida , exige ahora de él que se desprenda hasta del paraíso. El valle se ha vuelto para el una prisión. Las guirnaldas de flores sus cadenas. La amistad de los nativos, una perpetua vigilancia. Los taipies son atacado y vencido por su enemigos, los feroces happars. El narrador aprovecha la ocasión para lograr su libertad.
Fayaway se borra del libro casi sin que nadie se dé cuenta, como si por ello el autor hubiera querido señalar su carácter de enigma: por su desaparición la Eva inocente invita a su compañero a abandonar el Jardín.

Isabel de los mares

Durante 20 años un gentilhombre gallego llamado Alvaro de Mendaña y Neira había explorado las aguas vírgenes del océano Pacifico. En 1569 antes de tocar Acapulco anunció haber descubierto las islas del oro de Ofir a las cuales el rey Salomón había enviado sus barcos, como consta en el Antiguo Testamento. Busco apoyo para sus informes en las cortes virreinales pero no tuvo suerte.
En 1856 a sus 44 años se caso con la joven Isabel Barreto, lo que cambio su suerte y consiguió el apoyo de Garcia Hurtado de Mendoza virrey del Perú para sus proyectos sobre las islas del oro de Ofir.
Por su parte Isabel era una pelirroja que había nacido en los brazos de un mar interno – las rias de Galicia -. Desde siempre había sentido el deseo de la libertad del mar. Ella la presintió en aquel hombre encanecido por tantos vientos y con el se fue.
En el viaje de reconocimiento llegan a las islas que bautizan con el nombre de Santa Cruz habitada por naturales muy poco amistosos con los que rápidamente entran en conflicto, a lo que se suma una epidemia en la cual muere don Alvaro en brazos de Isabel, a la que le hace prometer que siga fiel al sueño que los había unido.
Animada por esta voluntad asume el mando de la escuadra, conduce sus barcos desde el puente de mando, con su cabellera roja la persuasión y su belleza logra mantener el control sobre los hombres. Pero la escuadra se dispersa por tempestades o traición de los capitanes.
Antes de llegar a Manila en busca de refuerzos ve que su marinería se ve diezmada ya por 47 muertos. Se topa con un galeón con bandera española al cual pide ayuda de alimento y agua, pero estos se niegan. Isabel espada en mano salta sobre el galeón gritando “al abordaje! Seguida por sus hombres. Los asaltados sorprendidos y cautivados ante el arrojo de esta mujer atribuyen su derrota a las malas artes de la “bruja pelirroja”.
Por años surco los mares con buena y mala suerte pero con la espuma roja de su cabellera tejió el mar de la leyenda.

miércoles, 29 de octubre de 2008

Tsue Kiu

Poeta chino Chou Lin

El “Tsue Kiu” es el poema más corto de la poesía tradicional china; su máximo arte reside en su concisión. Su objeto: con el menor número de palabras evocar el mayor número de posibles imágenes. (la escritura china en cada ilustración es la original y corresponde a la traducción que se lee en español).
Chou Lin es el poeta más célebre y más grande cultor de esta forma. Inspirado en la vida y muerte de una rosa escribió estos poemas.



Cada año cuento en mis dedos
la fecha de tu floración.
Cada año el número equivoco
para retardar tu desaparición.
.......



La lluvia cae, cae
la lluvia de pétalos de rosa,
llevando con ella la suavidad primaveral.
.......




Nacida entre nieblas
y alimentada de rocío,
leve como un recuerdo,
nunca conocerás el peso de la nostalgia.
.......




Las nubes de disipan,
la Luna sube.
Se entabla un diálogo
Entre la flor y su sombra.
.......



lunes, 13 de octubre de 2008

Espejismo (extracto)





Hernan Rivera Letelier, Mi nombre es Malarrosa, capitulo V

"El espejismo se abre: es una rosa creada de pura reverberación, del puro vapor de la arena ardiente, de la pura imaginación de la piedra; irrealidad pura, puro sueño de piedra convertida en rosa incorpórea, volátil, traslúcida como las alas de una libélula. Asi es un espejismo en el desierto, tan irreal que sólo existe en la pupila del que lo mira, del que cansado y sediento otea el horizonte como husmeando el mar, como olfateándolo con la vista, y en vez de aroma marino sólo ve formarse ante él un espejismo, una ilusión que va ampliandose, dilatándose, como inflada por un soplador de vidrio.
Asi se originan los espejismos: por la gracia de mirar. Porque un espejismo no existe si no se le mira, como Dios no existe si no se le piensa. Asi nace el espejismo y así muere, se desvanece, se evapora, como el reflejo en la retina del que miro y vi una rosa tenue, ingrávida, etérea, tan irreal como el eco de la imaginación.